Camino Socialista

12 octubre, 2011

José Carlos Mariátegui en el 83° aniversario del Partido

Filed under: Actualidad — caminosocialista @ 8:43 pm
Tags: , ,

Por Charles Jaime Lastra Domínguez

Gran parte de los aniversarios acaban por convertirse en actos rutinarios, en simples reflejos del “por cumplir” ante aquellos acontecimientos que se tienen que celebrar por la inercia del calendario. Para el caso del partido de Mariátegui, fundado el 7 de octubre del año 1928, las celebraciones de aniversario, lamentablemente, también en gran parte, no han escapado de este nocivo tradicionalismo. Y confunde mucho más, ese tipo de conductas celebrativas, cuando la mayoría de aquellos que se reclaman continuadores del Amauta, valiéndose de la fuerza de la costumbre, legitiman esas rutinarias formas de celebrar. Por supuesto, cada quien con su peculiar pose.

Esto ocurre cuando el espíritu se adormece, cuando los principios se petrifican, cuando la línea revolucionaria se cambia por otra que no lo es; pudiendo ser cualquier cosa menos revolucionaria. Y los hechos los muestran tal cual son, pese al barniz con que cubren sus actos. Perdida la esencia, se contentan con las cuitas y los vanos recuerdos. Es como si alguien patinara en el mismo sitio, pero le dice a todo mundo: ¡Miren, estoy avanzando!

Es una costumbre muy difícil de combatir, pues tiene 81 años de experiencia. Así se ha hecho fuerte a través de generaciones en que el tradicionalismo conquistó su carta de ciudadanía. La celebración de la fundación del partido de Mariátegui se ha venido haciendo hasta para negar a su fundador; no de su imagen, pero sí de su pensamiento, de su legado revolucionario que es nuestra base y guía.

En octubre de cada año, seguimos viendo ese tipo de celebraciones, que siendo tan apoteósicas, ostentosas y ruidosas, carecen de la esencia del pensamiento de Mariátegui. Sus vanos esfuerzos se limitan a preocuparse en obtener el reconocimiento de que “ellos” son la “continuidad orgánica” del partido fundado por el Amauta José Carlos. Y, ¿Dónde quedó la línea ideológica-política de Mariátegui? ¿Acaso ya no cuenta lo fundamental que es la continuidad de la línea ideológica-política? ¿Acaso, es correcto reconocerlo como vigente solo de palabra, pero en los hechos actuar en contra de su pensamiento?

En ocasión del 83º aniversario, revelaremos dos aspectos de cómo se abandona a Mariátegui, aún a costa de aferrarse a su imagen. El primero tiene que ver, justa y precisamente, con el tema de las efemérides, de las celebraciones. El segundo tiene que ver con las tendencias, grupos, partidos y sectas.

En el artículo “Admonición del 1° de mayo” (1929)[1], Mariátegui reflexionó así: “Hay que desterrar del 1° de mayo, todo lo que en mucho ha tenido, y tiene todavía, el rito mecánico de simple efemérides.” Para el año en que fue escrita esta frase, realmente gran parte del proletariado y sus vanguardias, a nivel mundial, celebraban el 1° de mayo como si fuera una celebración cristiana del deformado rito de la última cena. Para llenarse de dolor e hincharse de orgullo, patinando siempre en el mismo sitio, carentes de una meta revolucionaria. Si bien la revolución rusa había reforzado la perspectiva de la revolución proletaria mundial, todavía quedaba una fuerte influencia de un sindicalismo y socialismo pasivos ante el régimen capitalista. Esas fuerzas oportunistas, apoltronadas y sanchopancescas ante la responsabilidad histórica y temerosas de encarar la revolución, no se atrevían siquiera a predicarla, mucho menos a organizarla. Se limitaban a recordar héroes y triunfos de batallas pasadas, mostrando su incapacidad de plantear un programa de acción revolucionaria. Por eso Mariátegui, en el artículo referido, acertadamente señaló: “Para nuestra vanguardia obrera, cada 1° de mayo representaría muy poco si no señalara una etapa en su propia lucha por el socialismo. Año tras año, esta fecha plantea cuestiones concretas, actuales.”

Hoy, nosotros tenemos cuestiones nuevas y una realidad concreta que atender. Y la celebración de una fecha tan significativa como la del 7 de octubre, fecha de la fundación del partido marxista-leninista en 1928, tiene que desterrar ese viejo estilo de celebraciones. Comencemos por valorar consecuentemente el llamado de nuestro fundador: “La lucha por el socialismo no se nutre de evocaciones dolientes o coléricas ni de esperanzas exaltadas. Es, antes que nada, acción concreta, realidad presente. Trabajan por el advenimiento de una sociedad nueva los que todo el año disciplinadamente, obstinadamente, combaten por el socialismo; no los que en ésta u otra fecha sienten un momentáneo impulso de motín o asonada.” Resaltemos, para efectos de calendario, “en ésta u otra fecha”. El asunto principista es, como se puede apreciar, no preocuparse en “brillar” en celebraciones, sino en la consecuencia de propagandizar y organizar la revolución. Y, en todo caso, si de celebraciones se trata, debemos ser sencillos, modestos y autocríticos.

El otro aspecto, que esta ocasión nos motiva, es el tema de las tendencias, grupos, partidos y sectas políticas. Cercano octubre, merced del aniversario del partido de Mariátegui, hemos conocido diversas opiniones sobre este particular. No mencionaré a los autores, como tampoco lo hice en el tema anterior, pues no pretendo poner acento en el sujeto sino en la esencia de las propuestas y de los actos.

Las palabras tendencias, grupos, partidos y sectas políticas, usadas en forma simple, juntos o por separado, pueden servir para descalificar, denigrar o atacar, si el tono y la mueca con el que se las emplea se propone usarlas con ese dañino fin. Reconocerse ser parte de una tendencia, grupo, partido o secta no es que sea negativo por el solo hecho del significado de esas palabras. Lo valorativo está en la praxis política del integrante y de su colectividad, que puede ser positiva o negativa. Por ejemplo, no es MALO ser “marxista”, “marxista-leninista”, “marxista-leninista-maoísta”; tampoco lo es ser “guevarista”, “mariateguista”, “trotskista”, “fidelista”, etc. Lo positivo y negativo de cada colectividad se verá en su praxis política. Los antecedentes son solo una referencia a tener en cuenta. Con toda la importancia y consecuencias que esos antecedentes puedan significar, lo decisivo es el comportamiento actual y las perspectivas de esas tendencias, grupos, partidos y sectas políticas.

Una tendencia justifica su existencia porque aparece con el propósito de inclinar la balanza hacia adelante, para el cumplimiento del fin planteado. Pero su praxis puede perjudicar el fin propuesto, en un caso retrasando el proceso, si se desvía del rumbo y de los principios correctos, y en otro caso abortando el proceso, si actúa sin tener en cuenta la realidad concreta porque voluntaristamente pretendió acelerarlo. En ambos casos, la tendencia habría operado negativamente, incluso, pese a la declaración propositiva de sus integrantes. Sin embargo, una tendencia también puede, verdaderamente, cumplir su cometido, fiel a los fines del colectivo del que forma parte; en este caso se trata de una tendencia de avance real. Y la experiencia nos enseña que hay lucha entre tendencias en todo el proceso de realización los fines, cualquiera sea el partido o colectividad política de la que se trate. Una tendencia puede existir hasta en un solo individuo, más por lo general la tendencia se materializa en un determinado grupo de personas, que pueden ser parte de un colectivo mayor o pueden actuar solamente en forma de grupo.

Un partido político es una institución de mayor dimensión que un movimiento político y, consiguientemente, mucho más que un grupo o tendencia. Una secta política, es un grupo que se diferencia de otros por su abocada pretensión de mantener la “pureza” de sus principios o dogmas, reduciendo y limitando su influencia sobre las multitudes porque exige a sus integrantes pasar una elevada valla de requisitos de extrema “pureza”. De allí que sectarismo venga de secta, cuyo espíritu es caminar junto solo con quienes comulgan con ellos; a los demás, que son diferentes, los rechazan y hasta los atacan sin ninguna posibilidad de convergencia y compromiso.

He opinado sobre tendencias, grupos, partidos y sectas para presentar lo propuesto por Mariátegui en su artículo el 1º de mayo y el frente único: “La variedad de tendencias y la diversidad de matices ideológicos es inevitable en esa inmensa legión humana que se llama el proletariado.”[2] Esto es así (inevitable) porque el proletariado es parte de la lucha de clases y porque es un movimiento bastante amplio, donde sería imposible la existencia de una sola forma de pensar. Mariátegui afirma que: “La existencia de tendencias y grupos definidos y precisos no es un mal; es por el contrario la señal de un período avanzado del proceso revolucionario”. Afirmación correcta, pues cuando esa “inmensa legión humana que se llama el proletariado”, producto de la lucha de clases, asuma consciencia revolucionaria se expresará en una diversidad de posiciones tanto en el pensar como en la acción. Pero lo fundamental es que aparecerá una tendencia, un grupo no sectario, con capacidad suficiente para aglutinar a toda su clase, tanto en un partido político y en un amplio frente único que organice a esa “inmensa legión” y pueda conducirla hacia la revolución social y a la construcción de un nuevo orden social. Es importante resaltar que se trata de grupos y tendencias “definidos y precisos” en función de la revolución, se entiende.

Es por esa razón que Mariátegui planteó la siguiente condicionalidad: “Lo que importa es que esos grupos y esas tendencias sepan entenderse ante la realidad concreta del día”. Y los invitaba a cumplir este deber, que es la superación de los anteriores dos hechos constatados por Mariátegui. De su cumplimiento quedaría claro el liderato de tal o cual grupo o tendencia. Sin cumplir este deber ¿cómo podrían estos grupos y tendencias representar “un período avanzado del proceso revolucionario”? ¿Cómo, sino, aprovechar “la variedad de tendencias y la diversidad de matices ideológicos” para hacer avanzar el proceso revolucionario?

Citar a Mariátegui siempre es conveniente, pero hay que ajustarse a su pensamiento, esforzándonos de interpretarlo correctamente. Mariátegui, como siempre lo han hecho los marxistas, no han perdido su tiempo en negar a las tendencias y grupos el derecho que tienen a existir, mucho menos negárselos a los partidos políticos. Lo que han combatido es el espíritu de capilla, el espíritu sectario que niega la necesidad de un partido doctrinario vinculado y con amplia influencia en el pueblo.

El tema del partido está íntimamente ligado al tema del frente único, y viceversa. Éste es el factor base y aquél es el factor dirigente; por lo que el partido es lo decisivo, mientras que el frente único es lo determinante. Sabemos la lección histórica de que las masas hacen la historia, pero también se sabe que no hay revolución relativamente segura sin la dirección de un partido. Muchos reconocemos esta relación pero se nos hace difícil resolverlo adecuadamente al momento de encarar el trabajo cotidiano de la lucha de clases. De ahí nuestras limitaciones y errores al respecto.

Hoy, vivimos un movimiento de definición ideológico-político, movimiento que se expresa en diferentes alternativas por resolver la relación partido-frente. Y en ese esfuerzo tendencias y grupos “definidos y precisos” avanzan por una solución que atienda la reconstitución del partido de Mariátegui. Son tendencias y grupos alternativos a esos “partidos grandes” tradicionales; tendencias y grupos alternativos que avanzan en el afán de cumplir adecuadamente el movimiento de definición ideológico-político que está en marcha sobre la base de concluir una correcta valoración del pensamiento y camino de Mariátegui. Por supuesto, hay partidos (inclusive grupos con ese membrete) que erradamente se consideran ser ya esa vanguardia reconstituida y a la que solo cabe afiliarse y punto. Con ese sueño llevan más de 30 años. En este 83° aniversario nos cabe impulsar este proceso de definición, proceso que se resuelve desarrollando el trabajo de construcción multilateral del partido de vanguardia en las condiciones actuales de la lucha de clases, aplicando en los hechos la línea marxista-leninista sobre el partido que Mariátegui nos legó en la consigna “un partido de masas e ideas”.

No es cuestión de rótulos o etiquetas, sino de espíritu revolucionario, que siempre es constructivo. Y de una política correcta, que propugne la unidad del pueblo y la unidad de su vanguardia. ¿Para qué entonces colocarnos sambenitos y sembrarnos de prejuicios? Debemos deslindar los campos de manera resuelta y definida sí, naturalmente, por supuesto. Más ello no debe perjudicar la construcción de la vanguardia política ni la construcción del frente unido.

10.10.2011

Notas:

[1] Ideología y política. Colección de Obras Completas. Tomo 13, José Carlos Mariátegui, edición popular, Página 117

[2] Ideología y política. Colección de Obras Completas. Tomo 13, José Carlos Mariátegui, edición popular, Página 109

2 comentarios »

  1. […] José Carlos Mariátegui en el 83° aniversario del Partido Charles Jaime Lastra Domínguez – Camino Socialista (…) Mariátegui, como siempre lo han hecho los marxistas, no han perdido su tiempo en negar a las tendencias y grupos el derecho que tienen a existir, mucho menos negárselos a los partidos políticos. Lo que han combatido es el espíritu de capilla, el espíritu sectario que niega la necesidad de un partido doctrinario vinculado y con amplia influencia en el pueblo… […]

    Pingback por algunos titulares – 14/10/2011 « Tecnologías y su contexto — 15 octubre, 2011 @ 9:43 am | Responder

  2. […] José Carlos Mariátegui en el 83° aniversario del Partido […]

    Pingback por El fin del capitalismo, según Wallerstein — 19 octubre, 2011 @ 2:51 pm | Responder


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: