Camino Socialista

23 septiembre, 2011

De la comuna de París al Estado comunal

Filed under: Actualidad,Debate / Polémica — caminosocialista @ 9:27 am
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Por Bartolo Hernández

La Comuna de París inició el proceso de creación de una nueva sociedad, organizada de abajo arriba. El gobierno de la Comuna estaba integrado por Consejeros Municipales elegidos por sufragio universal en todos los distritos de la ciudad, responsables ante sus electores y revocables en todo momento. Se constituyó así un Consejo General de la Comuna de 65 miembros de los cuales 25 eran obreros y el resto se repartían entre artesanos relativamente independientes, comerciantes, profesionales, maestros y periodistas.

El término de Comuna nos remite a múltiples significantes y contenidos en el proceso de evolución histórica en los distintos modos de producción; igualmente a referencias y contenidos políticos, como es el caso de la Comuna de París, y otras formas de organización comunal.

En Colombia, por ejemplo, es común usar el término Comuna, aludiendo a agrupaciones humanas de tipo barrial; de cualquier forma las referencias o acepciones pudieran tener mucha o muy poca relación con el concepto profundo y esencial de lo que puede ser una Comuna de producción como la forma alternativa de un modelo de sociedad distinto al modelo del actual capitalismo y ese modelo se denomina socialismo bolivariano, para nosotros.

“La comuna de “tipo socialista” que se trató de experimentar en Rusia en el Koljosrohsia, y en China con la Comuna de Tachaii en su forma más avanzada. En esta última los campesinos pobres lograron, a través de sus propios medios, pasar de una simple asociación de productores agrícolas a extractores de hierro y fundición, logrando laminados de acero y otros derivados de primera calidad industrial. Igualmente, se convirtieron en extractores de petróleo y empezaron el proceso de refinación.

En un principio, la Comuna, en aquello que es experiencia y aprendizaje, consolidación y cuantificación, no se presenta como una forma de producción antagónica a la forma de producción individual sino como un elemento complementario que inclusive permite el fortalecimiento de la economía individual porque resuelve, de manera integral, la problemática social que la economía de tipo individual no puede resolver.

Los teóricos partieron del hecho de la revolución política, es decir, el apoderamiento del Estado para posteriormente la supresión del mismo; en el caso de la Comuna el fenómeno entra en un campo completamente desconocido y que solo ahora se puede visualizar luego del fracaso del socialismo del Estado soviético. La Comuna no revoluciona los elementos científicos técnicos de la producción individual sino que se apropia de ellos y, mediante el esfuerzo conjunto de los comuneros, eleva hacia nuevos estadios de rendimiento el sistema productivo con lo cual se produce mayor acumulación, la que se distribuye entre los asociados. Distribución que establece un grado de igualdad en cuanto a la apropiación de los medios materiales; esto por una parte, porque, por la otra, al crecer la producción la Comuna asume todas las funciones que le dan existencia al Estado capitalista”

Las anteriores experiencias señaladas, nos ubican por una parte, que fueron inmensos los esfuerzos en materia de producción, pero que fueron liquidados no por los factores que motivaron su origen sino por intereses políticos de los gobiernos respectivos que resolvieron destruir la experiencia porque no estaba acorde con la dirección de los respectivos Estados. Así creo, con el debido respeto para tantos investigadores del tema, que la Comuna de París estaba mucho mas estructurada para direccionar los aspectos políticos, dejando a nuestra manera deber, los elementos estructurales que son las relaciones sociales de producción en la sociedad capitalista

Por otro lado, que ese proceso Comunal de organización social, para ser potente, requiere de la generación y construcción de formas políticas correspondientes, es decir, una construcción comunitaria de las capacidades de analizar, proponer, decidir, diseñar en la sociedad y en la interacción de los seres humanos y agrupamientos sociales. Se trata de hacer un nuevo tipo de hegemonía garantizando la emergencia igualitaria de los sujetos, sobre la base de que, la reproducción social, no genera privilegios, desigualdades y constituciones clasistas con su correspondiente separado Estado-Gobierno-Sociedad

La Comuna que proponemos, sería una Comuna conformada por cientos o miles de personas dedicadas a la explotación endógena de la producción donde los miembros sean sectores medios pobres o simplemente desempleados, basados en el apoyo mutuo, la solidaridad, la honradez y la honestidad, orientados de lo simple a lo complejo, de lo pequeño a lo grande, del no saber al aprender, para que sus conocimientos y sus relaciones sociales de producción se nutran de la sabiduría colectiva de quienes conformen la comuna. La experiencia nos muestra el paso del sector primario al sector secundario de la economía, lo que a la vez indica la fuerza orgánica que se establece en una relación comunal, cuando se desprende de un modo de producción, para pasar a otro de mayor avanzada en términos de producción para la vida

La Comuna, está fundamentada en el plano filosófico en base a la unidad de lo diverso; ese es su cimiento. Este principio de la unidad en la diversidad permite coexistir la forma de producción individual con la forma de producción colectiva; que permita cubrir las necesidades y pueda ser aplicado el concepto de a cada quien según su trabajo, este esfuerzo debe estar encaminado a destinar mayor inversión social con miras a mejorar y a elevar la vida material de los comuneros.

El mejoramiento del nivel material de la forma colectiva se concretiza en el hecho objetivo de lograr niveles de educación, salud, recreación, vivienda, vacaciones y todo lo necesario para que, en su proceso de convivencia social, los comuneros superen las dificultades más inmediatas, conjurando a tiempo las que de tipo capitalista se puedan reproducir en su entorno. Todo ello pasa por asumir una nueva racionalidad, una nueva forma de ser y hacer cultura sociopolítica.

La forma de modo de vida de la Comuna parte del hecho de que en la primera fase, la producción, material para la vida, está destinada a satisfacer las necesidades más elementales de los comuneros, es decir, detener el empobrecimiento progresivo y luego, después de lograr esto, emprender un paulatino mejoramiento de las condiciones materiales de los ciudadanos en sus diferentes condiciones etaria. Aquí, de lo que se trata es de vencer las formas de producción capitalista, tan arraigada en nuestra cultura productiva; logrando esto, estaremos ascendiendo a un nuevo orden social, basado en la sustitución progresiva de la cultura capitalista, o lo que es en esencia lo mismo la sustitución de manera paulatina, pero en forma creciente el modo de producción individual, donde la vida de uno no tenga razón sin la del otro.

Algunas perspectivas hacia donde debe ir la comuna en un Estado comunal.

Aquí compartimos criterios con Osiris Cedeño, cuando hace planteamientos que expresan en menor o mayor medida lo que hemos venido esbozando en otros artículos, al respecto señala:

La comuna nace y debe crecer sostenidamente y evolucionar desde la economía urbana y rural hacia la industria y el comercio urbano

Con el fin de organizar Social y Políticamente el Municipio, éste se debe dividir en Comunidades y organizarse en COMUNAS.

La comuna en sus principios de relacionamiento social, debe estar orientada por la cooperación inter e intra comunal, que le permita mayor capacidad para generar recursos propios y así atender los gastos de gestión del auto gobierno, en su administración y proveer la prestación de los servicios mínimos gestionados y transferidos. Será fuente generadora de empleo y bienestar social para todo el ámbito municipal. A tal efecto podrá establecerse convenios entre comunas orientados por los principios de independencia, coordinación, cooperación y corresponsabilidad en la gestión pública.

 

1 comentario »

  1. […] De la comuna de París al Estado comunal […]

    Pingback por El fin del capitalismo, según Wallerstein — 19 octubre, 2011 @ 2:51 pm | Responder


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