Camino Socialista

5 noviembre, 2010

“Actualidad de Marx, ante los desafíos y la crisis global del capitalismo del Siglo XXI”

Por Manuel Góngora Prado

Prólogo del libro: “Actualidad de Marx, ante los desafíos y la crisis global del capitalismo del Siglo XXI” por Camilo Valqui Cachi y  Cutberto Pastor Bazán (Coordinadores). Serie: Carlos Marx -  Universidad Autónoma de la Ciudad de México – Universidad Autónoma de Guerrero, Martínez Compañón Editores, México 2010.

Prólogo

Tal vez, no sea el más indicado para prologar este importantísimo libro, porque cada autor tiene suficientes argumentos para fundamentar sus ideas, unos, con el marxismo, y otros, con el marxismo-leninismo.

El sugerente título: “Actualidad de Marx, ante los desafíos y la crisis global del capitalismo del Siglo XXI”, es categórico, enfático, tiene el propósito de demostrar que el marxismo nunca ha muerto, se encuentra lozano y perdurará en el tiempo, hasta conseguir mundialmente el triunfo del socialismo científico, para felicidad de toda la humanidad y la preservación del planeta.

Sus Coordinadores, Camilo Valqui y Cutberto Pastor, han preparado la edición de temas tan variados logrando un cuerpo orgánico y didáctico, haciendo que lo complejo se vuelva simple, para facilitar su lectura y comprensión.

Veinte trabajos han sido sintetizados en cuatro grandes temas: Marx y el Imperialismo del Siglo XXI; Marx y la revolución socialista en el siglo XXI; Marx, México y América Latina, Lecturas críticas y; Marx y los problemas actuales del marxismo.

La diversidad de hechos que se analizan con la doctrina marxista, plenamente vigente en el Siglo XXI, somete a severas críticas los complejos problemas de la globalización neoliberal; medio ambiente y globalización; el imperialismo del Siglo XXI; imperialismo y narcotráfico; actualidad de las revoluciones en la mundialización; el estudio del Poder y las revoluciones; la dirección política revolucionaria; Marx ante la historia; Mariátegui y su contribución al marxismo latinoamericano; vigencia del Manifiesto Comunista; perspectivas de nuevos socialismos en América Latina; una nueva historia marxista latinoamericana; socialismo, crisis y suicidio; la contradicción del interés colectivo e individual; el marxismo y el ciborg-poshumano; Hegel y Marx; el desorden de la modernidad en el contexto de la obra de Marx; la filosofía de la violencia en Hegel y Marx; el sujeto de la historia y; marxismo y humanismo.

No hay necesidad de ser un entendido en el manejo de las categorías de la lógica dialéctica, que es parte de la teoría científica del conocimiento usada por el marxismo, para comprender cada uno de estos importantes temas, que están trabajados en su mayoría partiendo del análisis de las causas, para luego entender los efectos; siempre está presente el análisis y la síntesis, lo particular y lo universal, el contenido y la forma, el análisis concreto de los problemas concretos, de modo que toda crítica siempre encuentra alternativa, no hay ese lloriqueo de criticar por criticar, que al fin de cuentas no sirve para nada, más que para la burla.

Se sobreentiende que las diversas alternativas planteadas, coincidentes en la mayoría de los autores, no nacen de sus conciencias elucubradoras para hacer maniqueísmo, sofismas, o caer en el dogmatismo; son abstracciones teóricas que surgen de la realidad objetiva para volver a la práctica y transformar este mismísimo mundo real, usando la doctrina del marxismo, o del marxismo-leninismo para ser más integral.

Nadie espere encontrar unanimidad en sus diversos planteamientos, pero tampoco contradicciones antagónicas. Buscan, con la cabeza fría y el corazón ardiente, soluciones integrales, reales, objetivas, a los acuciantes problemas del Siglo XXI, trasluce que usan el método dialéctico para resolver las contradicciones en el seno del pueblo, porque trabajan partiendo de la unidad, la autocrítica, y la crítica para alcanzar una mejor y superior unidad teórica para que ésta ilumine la práctica creadora, y no dogmática ni petrificada que con frecuencia destruye la ciencia del marxismo.

Una cosa es clarísima en el libro, todos parten por el reconocimiento de la vigencia del marxismo, hay unidad, y muchos no siempre están de acuerdo en sus resultados del pasado y presente, hay diversidad. Está a la orden del día trabajar con la diversidad buscando la unidad. Todos demuestran que el marxismo integral tiene plena vigencia, es la mejor guía en la práctica heroica y creadora, por esto exigen ante la historia que sus continuadores sean fieles a los principios y no cometan los mismos errores que ahora con puntualidad se critica. La doctrina marxista, no sólo sirve como una grandiosa arma contra el capitalismo imperialista desarrollado en su fase global, sino que se afirma con plena convicción que el marxismo-leninismo y sus fieles seguidores con la participación lúcida y organizada de los pueblos del mundo, en medio de grandes luchas de clases y tempestades jamás nunca antes vistas, serán los sepultureros de este monstruo, sólo así se podrá preservar el mundo y conducirlo hacia su futuro inexorable que será el socialista científico. No existe otra alternativa, y ésta afirmación no obedece a ninguna evaluación subjetiva o espiritual, propia de un fideista o de un fanático y dogmático.

Nadie “endiosa” a Marx y sus brillantes continuadores, el marxismo-leninismo se crea y recrea por cuenta de los pueblos que despiertan del oscurantismo, que se libran del idealismo y la metafísica, se desalienan en el único camino de la confrontación diaria que libra el pueblo contra sus opresores, a lo largo de la compleja e intensa lucha de clases que vivimos en este Siglo XXI.

Al analizar los diversos planteamientos, se concluye que la crisis que vive el imperialismo globalizado es irreversible, porque ha alcanzado el límite de su fase de desarrollo capitalista financiero industrial, en su última etapa monopólica, y se ha expandido por el planeta a través de sus transnacionales. Su desmantelamiento y su inevitable destrucción diariamente la promueven sus propias contradicciones cuyo origen radica en la voraz acumulación de riqueza y el sistemático incremento global de extrema pobreza y desheredados de la tierra. No hay retorno, el imperio está agotado y se vuelve, día a día, más destructor de la humanidad y del planeta. En otras palabras, están vigentes las condiciones materiales y objetivas para la acumulación y organización estratégica de fuerzas del campo popular. Hay que trabajar, incansablemente, para crear las condiciones subjetivas (partido de clase de nuevo tipo, sindicatos clasistas y frente único antiimperialista), intensificando la lucha ideológica-política y esclareciendo todas las mentiras de los postmodernos que sirven de base para intentar desnaturalizar el marxismo-leninismo. Tras la pírrica borrachera, confusión y aparente desorden creada por los “doctores” de la burguesía y la pequeña burguesía reaccionaria, nuevamente impera la verdad y cada amanecer es lúcido. Vivimos el tiempo de los hornos donde se acera y tiempla el carácter.

Al prologar el libro se intenta lograr una síntesis de todas las ideas de estos pensadores, porque es la preocupación de todos explicarnos racionalmente y con las armas de la doctrina marxista ¿qué es ahora el marxismo? y ¿qué es el marxismo-leninismo?

Del análisis de todas las ideas planteadas, surgen otras nuevas ideas, como es natural en la dialéctica, que en el curso de la historia deben ser resueltas integralmente, porque sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria creadora, al fin de cuentas la teoría ilumina el camino y el que deben seguir sus continuadores debe ser científico, universal.

Si ha “muerto” el marxismo, como dicen interesadamente sus jurados enemigos y, por el contrario, se evidencia que la doctrina del proletariado siempre está lozana, ésta requiere entenderla desde sus raíces durante todo su proceso mundial. Por ello, los análisis y alternativas que se plantean en el libro no se paralizan, abren nuevas interrogantes que deben seguir siendo esclarecidas con la guía del marxismo-leninismo y al calor de la lucha de clases. Sólo así se revitalizará la teoría en su aplicación universal y nacional, precisando la contradicción antagónica principal del mundo, y determinando el carácter de cada sociedad que se pretende cambiar, sin calcos ni copias, ni dogmática ni mecánicamente, sino dialécticamente. Algunas de estas interrogantes que surgen del libro, las planteamos:

  • ¿Cuáles son las experiencias que el proletariado mundial recoge del “triunfo” del revisionismo contemporáneo que desmanteló el “socialismo” en la ex URSS y cómo es la situación actual de los países que formaron parte de su hegemonía y que ahora implementan, o no, las políticas neoliberales del imperialismo?
  • ¿Cómo es actualmente la sociedad neoliberal rusa, en qué medida sigue vigente la necesidad de la reconstrucción del partido del proletario y sus aliados y la necesidad de restaurar el socialismo científico con la guía del marxismo-leninismo? ¿Qué lecciones para la lucha debe aprender y tomar conciencia el proletariado internacional?
  • ¿Cuál es la situación actual de estos Partidos Comunistas a nivel mundial que se sometieron a la hegemonía del revisionismo ruso y a qué se debe su bancarrota ideológica, política, orgánica y moral que, sin duda, afecta a la lucha internacional del proletariado que persiste en mil batallas contra el imperialismo? ¿Han resucitado las tesis de la II Internacional? ¿Su práctica cotidiana, sobre todo en países dependientes y neocoloniales, es meramente reformista y de colaboracionismo de clases?
  • ¿Por qué estos “partido comunistas” no pueden hacerse ninguna autocrítica pública? ¿Por qué sus “intelectuales” repetidores de dogmas petrificados no han necesitado del halago del imperio y sus testaferros nacionales, y simplemente se han convertido voluntariamente al neoliberalismo, debido a su confusión y eclecticismo?
  • ¿Cómo quedaron los dirigentes de los partidos comunistas en los países periféricos a la hegemonía soviética, por qué se desmantelaron, qué deslinde se hace ante la clase obrera y las masas sobre su conducta de traición al marxismo-leninismo y el abandono de la lucha revolucionaria?
  • ¿Cuál es la actitud cotidiana de estos partidos, en lo ideológico, político, social y cultural en los países donde ejercieron alguna influencia en la conducción del movimiento obrero y popular y cómo han desbarrado en un socialismo reaccionario pequeño burgués en sus propios países, que los ha conducido, en unos casos, al puro reformismo estratégico y, en otros, al infantilismo de izquierda y el aventurerismo?
  • ¿Por qué sus “ilustres” cuadros de estos partidos, al ser desmantelados, han pasado a formar filas de las ONGs del imperio y a convertirse en “teóricos” de la postmodernidad?
  • ¿En este Siglo XXI, la contradicción antagónica universal y principal –desde la guerra fría- es entre el socialismo y el imperialismo, o es entre la multipolaridad y el imperialismo?
  • ¿La nueva contradicción principal que mueve al mundo, es o no la lucha entre este imperialismo y las naciones oprimidas, principalmente de las colonias, semicolonias y países dependientes, y ahora vivimos la multipolaridad, donde todos los pueblos explotados se levantan contra este monstruo imperial?
  • ¿Los marxistas del Siglo XXI, en la teoría y la práctica cotidiana, interpretan en su unidad a la “santísima trinidad” -globalización (capitalismo imperial), neoliberalismo (viejo liberalismo), y postmodernidad (idealismo, metafísica y empirismo extremo)- elaborada por los “doctores” del capital monopolista, que tiene como objetivo deformar ilusoriamente la doctrina del proletariado? ¿Estas “nuevas” armas que son viejísimas, acaso no falsifican y separan metafísicamente las tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo (filosofía del materialismo dialéctico e histórico, economía política marxista y el socialismo científico)?
  • ¿Qué realmente nuevo ha creado este imperialismo en las ciencias sociales? ¿Cómo entender la reingeniería ideológica, política, económica, social y cultural del imperio y el rol que cumplen sus intelectuales orgánicos, aliados a viejas oligarquías que a su vez implementan, al pie de la letra, las políticas de los dueños del capitalismo global dictadas por el Consenso de Washington a través del control férreo de la máquina Estatal, en todos los países del mundo?
  • ¿Cómo debe ser la construcción ideológico-política y orgánica del partido de la clase obrera y sus aliados en esta época del capitalismo global? ¿Cómo debe elaborarse su programa, la estrategia y tácticas que responda, al mismo tiempo, a la lucha internacional y sus peculiaridades en cada realidad nacional?
  • ¿Existe o no, la necesidad histórica de forjar el partido de nuevo tipo del proletariado? y desenmascarar a esos líderes burocratizados, “profesionales del partido”, cuya única meta a la que aspiran es sobrevivir enclaustrados en un falso trabajo “clandestino” con el cuento de la “guerra popular”, pero contradictoriamente luchan por curules parlamentarias otorgadas por el capitalismo global a través de su democracia representativa. En cualquier caso, siempre viven aislados de las luchas cotidianas del pueblo.
  • ¿Ha perdido o sigue en vigencia la unidad partido-sindicato-frente único, mediante el cual a la clase obrera y sus aliados les permite acumular fuerzas para conquistar la revolución antiimperialista y conducirla, en medio de grandes tormentas, a la construcción del socialismo del Siglo XXI?
  • ¿Si tiene plena vigencia la doctrina marxista, debe ser solamente marxista o vivimos nuevos tiempos –globalización- en donde se hace necesario trabajar, sin ninguna duda, con el marxismo-leninismo, debido a la grandiosidad de sus pasadas victorias y por sus experiencias que siguen alumbrando a todas las luchas del proletariado mundial y sus aliados?. Claro está, sin calcos ni copias.

En el actual proceso histórico mundial, no haremos más que volver a las raíces que, por abandonarlas, los desviados se están perdiendo en la historia, y otros, los oportunistas y desclasados, irremediablemente han caído en la traición consciente a la causa de la revolución.

La gran burguesía imperial ha relustrado ante el mundo sus viejas herramientas teóricas y las presenta como nuevas, pero no es otra cosa que el liberalismo del siglo XVIII ahora convertido en neoliberalismo, para explicar falsamente las “bondades” de la expansión del capitalista global; haciendo uso de la semántica ahora se llama globalización y no es otra cosa que el viejo imperialismo disfrazado de cordero para seguir oprimiendo a todos los pueblos del mundo y; en la postmodernidad que es la restauración del viejo idealismo y la metafísica, terminando en el empirismo extremo, con el fin de oponerse al materialismo dialéctico e histórico. Este es su juego. En esto ha consistido la reingeniería de la cual alardeaban, hasta que en los hechos, día a día fracasan, esta vez, sin retorno.

Objetivamente en el mundo hay un gran orden, el aparente desorden sólo funciona en la cabeza de algunos atolondrados, y deben entender que la obra de reingeniería para el Tercer Milenio del que se ufana el capitalismo monopolista, no es otra cosa que el gran trabajo realizado por sus intelectuales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y tiene el objetivo de desnaturalizar y desfigurar completamente las tres fuentes integrantes de la doctrina marxista. Acá está la raíz de su planificado embrollo.

Desfiguran la filosofía del materialismo, pretenden “eliminar” la dialéctica materialista, que según Lenin “es la doctrina del desarrollo en su forma más completa, más profunda y más exenta de unilateralidad, la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en constante desarrollo. Niegan el materialismo histórico para la interpretación de la sociedad humana porque es una conquista formidable del pensamiento científico. Niegan el conocimiento social del hombre (es decir, las diversas opiniones y doctrinas filosóficas, religiosas, políticas, etc.) que refleja el régimen económico de la sociedad. Califican de dogmatismo a la filosofía marxista que es el materialismo filosófico acabado, que ha dado una formidable arma de conocimiento a la humanidad, y sobre todo, a la clase obrera, porque demuestra que no hay nada definitivo, absoluto, consagrado; todo tiene de perecedero, y no hay más que el proceso ininterrumpido del devenir y del perecer, un ascenso sin fin de lo inferior a lo superior, cuyo mero reflejo es el cerebro pensante y se encuentra en la filosofía del materialismo dialéctico”.

El imperio en todos los idiomas niegan a Marx porque él demuestra que el régimen económico es la base sobre la que se alza la superestructura política, y el Capital de Marx precisamente está consagrado al estudio del régimen económico de la sociedad moderna, es decir de la sociedad capitalista. Niegan la teoría de la plusvalía porque es la piedra angular de la doctrina económica de Marx y la que pone al desnudo la entraña inhumana y explotadora del imperialismo. Niega que la base de todo el desarrollo y su fuerza motriz es la lucha de clases y es la clase obrera y sus aliados la fuerza social capaz de emprender la creación de una nueva sociedad a través de una revolución y no simplemente de reformas que forman parte de las tácticas que siempre ha usado.

Por estas razones fundamentales el imperialismo lucha frontalmente por acabar con la doctrina marxista, porque al decir de Lenin “es una doctrina maravillosa y consecuente, expresa la unidad sistemática, que en conjunto representa el materialismo moderno y el socialismo científico moderno como teoría y programa del movimiento obrero de todos los países civilizados del mundo”.

El marxismo-leninismo es ciencia que se enriquece con las diversas y multifacéticas luchas que la humanidad libra contra su enemigo común que es el capitalismo ahora en su fase imperial. El capitalismo diario se desnuda como destructor del planeta, revela su esencia salvaje, es depredador de la naturaleza y del hombre.

Desde el “triunfo” sin precedentes del revisionismo contemporáneo que restaura el neoliberalismo en la ex URSS y otros países europeos, se han escrito innumerables libros donde se plantean si tiene o no vigencia la doctrina marxista en esta etapa del imperialismo globalizado. La sola pregunta evidencia su vigencia, funciona a plenitud la dialéctica materialista, un fenómeno encierra su propia contradicción, un bien se puede convertir en mal y viceversa, el revolucionario se puede convertir en contrarrevolucionario y viceversa, así el socialismo se puede volver a degenerar en capitalismo, todo depende de qué clase conduce dicho proceso histórico y cualquier proceso de la vida.

Tras el asombro y la incredulidad de este fenómeno trágico que hasta ahora vive la humanidad, se preguntan ¿realmente la lucha de clases es o no el motor de la historia? Nuevamente Marx tiene la razón, esta lucha de clases es compleja como un escenario de guerra, en uno y otro bando defienden intereses concretos de clase, su origen radica en la necesidad de perecer o vivir, en el atraso o el futuro de la humanidad.

No faltan ingenuos o agentes del imperio infiltrados en sectas religiosas que simplistamente piden al marxismo, por ser una doctrina que se opone al capitalismo, que ahora brinde alternativas, que los trabajadores del mundo vuelvan a luchar para oponerse al imperialismo, pero demandan que el marxismo sea “más humano”, “más comprensivo”, “más bondadoso y tolerante”. En el fondo, están pidiendo al capitalismo imperial que se humanice y que deje de hacer lo que históricamente sabe hacer: Desatar guerras de rapiña injustas para garantizar su dominación; explotar y saquear sin misericordia hasta destruir la humanidad y el planeta, como diariamente viene haciendo con la globalización defendida por la postmodernidad.

El marxismo no es un catecismo que se usa para practicar el fideísmo, es un arma científica que en manos de los trabajadores del mundo tienen que usarlo creadoramente, para cada proceso histórico concreto y en el contexto de un profundo análisis de la sociedad que pretenden transformar, hasta destruir al monstruo imperial.

Hay marxólogos charlatanes que han convertido sus ideas como lo hace el cura de parroquia, en dogmas, en credo religioso y no entienden ni un ápice de que el marxismo solo se puede demostrar en la práctica, precisamente como creación heroica. Su vigencia o caducidad no se resuelve con la especulación sino con su demostración, en la realidad de la vida, por esto es todopoderoso.

Marx al construir con bases científicas la filosofía del Materialismo Dialéctico, le permitió comprender toda la estructura y las formas de la conciencia social, en cualquier sistema político social que se aplique, estudiando integralmente los problemas del pensamiento humano, el desarrollo económico, político, social y las psicologías concretas de cada persona, así como el desarrollo de la naturaleza. Es integral, por esto se entiende su poderío, la terrenalidad de su pensamiento científico.

En el siglo XXI, carece de sentido común querer interpretar el capitalismo en su fase monopolista o global, solamente con Marx sin ligar estrechamente su obra con todos los extraordinarios aportes de Lenin. Salvo que alguien sostenga que el marxismo se quedó por algún tiempo paralizado. Cuando se preguntan ¿será posible separar el marxismo-leninismo? La historia de la lucha de clases les da respuesta, el leninismo es el marxismo de esta época y de las revoluciones proletarias.

“Si Lenin interpretó magistralmente el marxismo y lo desarrolló en nuevas condiciones, dándole también una estructura al partido de nuevo tipo, aunado a la experiencia de la victoria revolucionaria, no podemos más que hablar de la unificación del leninismo con el marxismo, y por lo tanto analizar consecuentemente esta experiencia. Como parte del conglomerado de ideas que hoy cubren la esencia del marxismo, ya que no es posible separar el leninismo del marxismo”, explica con claridad Cutberto Pastor.

Lenin, basado en la obra científica de El Capital, desarrolló consecuentemente la teoría económico-política de Marx, desnudando la esencia de este capitalismo en su fase industrial financiero hasta su culminación en la etapa monopolista, en sus trabajos económico-políticos de “El Imperialismo, fase superior del capitalismo” y en sus “Cuadernos sobre el Imperialismo”. Este es el marxismo vivo y creador para la etapa de la hoy llamada globalización. Expone con claridad que el imperialismo es el preludio de la revolución socialista, que el socialchovinismo (socialismo de palabra, chovinismo de hecho) es una traición completa al socialismo, el paso completo al lado de la burguesía. Desnuda la esencia económica del imperialismo, sin cuyo estudio es imposible comprender nada de la apreciación de la guerra y de las políticas actuales de la globalización imperial.

Analizando el contexto histórico en que ahora existe este capitalismo explica que “lo que caracterizaba al viejo capitalismo, en el cual dominaba plenamente la libre concurrencia, era la exportación de mercancías. Lo que caracteriza al capitalismo moderno, es el que impera el monopolio, es la exportación de capital. Los países exportadores de capital se han repartido el mundo entre si, en el sentido figurado de la palabra, pero el capital financiero ha llevado al reparto directo del mundo”.

Lenin, con datos irrefutables de la estadística burguesa, explica un cuadro de conjunto de la economía mundial capitalista en sus relaciones internacionales, todavía a comienzos del Siglo XX. La radiografía de este capitalismo moderno, imperialista, demuestra la absoluta inevitabilidad de las guerras imperialistas sobre esta base económica de extrema explotación y acumulación de capitales nunca antes vista en la humanidad, las guerras son inevitables en tanto subsista la propiedad privada sobre los medios de producción. Este nuevo capitalismo se ha transformado en un sistema universal de opresión colonial y de estrangulamiento financiero de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países “avanzados”. Este “botín” se reparte entre dos o más potencias capaces de poderío mundial, armados hasta los dientes (Estados Unidos, Inglaterra, Japón) que, por el reparto de su botín, arrastran a su guerra a todo el mundo” (Todavía no se había producido la II Guerra Mundial). Sobre la ruina mundial creada por la guerra, se agranda así la crisis revolucionaria mundial, que, por largas y duras que sean las peripecias que atraviese, no podrá terminar sino con la revolución proletaria y su victoria.

Se pregunta Lenin ¿Dónde está la base económica de este fenómeno histórico mundial? Se encuentra, precisamente, en el parasitismo y en la descomposición del capitalismo, inherentes a su fase histórica superior, es decir, al imperialismo. El imperialismo es el preludio de la revolución social del proletariado, Esto ha sido confirmado, en una escala mundial, desde 1917, afirma Lenin en el Prólogo del libro “El imperialismo fase superior del capitalismo”.

Recientemente, Jean Salem en el libro “Lenin y la Revolución” expone las seis tesis de Lenin como resultado de un examen sistemático. Estas son: 1. “La revolución es una guerra, y la política es, de manera general, comparable con el arte militar; 2. Una revolución política es también y sobre todo una revolución “social”, un cambio en la situación de las clases en las que se divide la sociedad; 3. Una revolución está hecha de una serie de batallas, corresponde al partido de vanguardia facilitar en cada etapa una consigna adaptada a la situación objetiva, a él incumbe reconocer el momento “oportuno” de la insurrección; 4. Los grandes problemas de la vida de los pueblos se resuelven solamente por la fuerza; 5. Los socialistas no deben renunciar a la lucha a favor de las reformas; 6. En la era de las masas, la política comienza allí donde se encuentran millones de hombres, incluso decenas de millones, en donde se constata el desplazamiento tendencial de los focos de la revolución hacia los países dominados.

Lenin enseña que “ante el dilema por la lucha por reformas, el verdadero revolucionario no debe perder “la cabeza y la facultad de reflexionar con un mínimo de sangre fría y de lucidez”. Esto no hace olvidar que “las reformas son concesiones consentidas por la clase dominante que sigue manteniéndose en el poder”. A esto dice, la burguesía y los políticos del imperio hacer cambios para qué nada cambie.

El marxismo demostró su grandiosa vigencia en lucha ardua contra las concepciones anticientíficas y reformistas, contra los oportunistas de todo tipo. Ya apuntaba Lenin, que con el triunfo teórico del marxismo sus enemigos tienen que disfrazarse de marxistas, también él lucho tenazmente contra las tergiversaciones al marxismo, contra el oportunismo, el reformismo y el revisionismo.

¿Qué quedó claro tras la derrota del proletariado por el revisionismo ruso?. Lenin exigía que “la gran obra de unificar y fortalecer el ejército combatiente del proletariado revolucionario no puede ser realizada sin efectuar antes un deslinde completo, sin una lucha implacable con los que llevan la influencia burguesa al seno del proletariado”. Sigue vigente, en toda su crudeza, una de las contradicciones del mundo de hoy: Capital y trabajo; burgueses y proletarios, ricos y pobres.

Los avances técnicos y científicos influyen en la productividad del trabajo y en la organización de las empresas capitalistas, pero no modifican la esencia del sistema capitalista ni la relación entre el capital y el trabajo. Los cambios integrales que impulsivamente introduce el neoliberalismo con los llamados ajustes estructurales tampoco cambian esta relación de clases sino más bien, por el contrario, la exacerban, lo profundizan al mismo tiempo que liquidan conquistas adquiridas por la clase obrera y por los trabajadores en general a lo largo del siglo pasado y ahora.

La desregulación laboral sirve de pretexto para el ajuste neoliberal, al garantizar una mayor tasa de ganancia para el capital a costa de los trabajadores y sus derechos adquiridos. Entre sus resultados se pueden anotar la mayor concentración de la riqueza a expensas de la reducción del salario, la sobreexplotación y precarización del trabajo, la ampliación compulsiva de la jornada laboral, la expulsión de los asalariados a la desocupación y el trabajo por cuenta propia como una manera de sobrevivencia, la instalación masiva de los servis o tercerización del trabajo en donde no existe ningún tipo de protección social al trabajador golondrino, no hay estabilidad laboral, todo es contrato a plazo fijo.

Estos cambios no son producto del espontaneismo, es obra del capitalismo global, son directivas del Consenso de Washington, y los que la aplican directamente son los presidentes de los Estados burgueses y neocoloniales, ellos promueven el ajuste neoliberal, acompañado de una masiva campaña ideológica y mediática dirigida a desprestigiar a la dirigencia y desorientar a los trabajadores, con el objetivo de paralizar su capacidad de lucha y resistencia, justificar sus inequidades y fragmentar y erosionar las organizaciones sindicales y políticas, acompañada con el cierre de fábricas, la supresión de los derechos laborales, las privatizaciones de las empresas públicas, y también, desde luego, con la introducción de nuevas tecnologías para elevar la productividad y competitividad de las empresas y elevar descomunalmente su tasa de ganancia.

Los despidos masivos, los services (ya no trabajo sino servicios laborales) como forma de explotación cuasi esclavista, la sobreexplotación del trabajo juvenil, sumada al crecimiento de la desocupación y subocupación y de la extrema pobreza, es el resultado y el verdadero cambio producido.

Las viejas oligarquías y grandes empresarios, también llamada derecha política, identificadas en cuerpo y alma con el neoliberalismo y las transnacionales, siguen empeñados en la perpetuación de este modelo que en países dependientes resulta entreguista y depredador de recursos naturales. Continuismo o muerte es su consigna.

Ahora los trabajadores dispersos en pequeñas y medianas empresas, conectadas al sistema, desde el sótano y sin remedio al mercado capitalista financiero, laboran en condiciones de semi esclavitud, con total ausencia de derechos sociales, estabilidad y salarios dignos, sumado a esto la población desempleada y la subempleada, así tenemos la cruda realidad de un país camino al proceso de recolonización. Como esta injusta realidad cotidiana subleva a los explotados, ahora el derecho a la protesta es penalizado y criminalizado.

Los obreros que no conocen el marxismo están condenados a lo que explica Mariátegui “un proletariado sin más ideal que la reducción de las horas de trabajo y el aumento de los centavos del salario, no será nunca capaz de una gran empresa histórica”. En estos tiempos de la globalización, el economicismo, el asistencialismo, el individualismo y el paternalismo son las características más notorias del sindicalismo meramente reformista, dedicado en cuerpo y alma a esta única forma de lucha, tienen la herencia del revisionismo. Esto no es producto de la casualidad, es el resultado de un intenso trabajo ideológico clasista por parte de la burguesía y el imperialismo en el seno del movimiento obrero.

¿Qué lección sobre la organización clasista enseña el marxismo-leninismo en la lucha contra el capitalismo global del Siglo XXI? No debe confundirse el rol del partido de clase, con el sindicato de clase y el Frente Único. Existe también el Frente Único, que no es un partido político ni un sindicato, esto permite avanzar y ganar a todos los trabajadores en donde no hay unidad ideológica. Evita el anarquismo que sólo le interesa el activismo, al margen de toda forma de organización y centralización.

“El Frente Único no anula la personalidad, no anula la filiación de ninguno de los que lo componen. No significa la confusión ni la amalgama de todas las doctrinas en una doctrina única. Es una acción contingente, concreta, práctica. El programa del frente único considera exclusivamente la realidad inmediata, fuera de toda abstracción y de toda utopía. Preconizar el frente único no es, pues, preconizar el confusionismo ideológico” explicaba Mariátegui, todavía en el año 1929.

Mariátegui señaló respecto al Frente Único: “Las masas reclaman la unidad. Las masas quieren fe. Y, por eso, su alma rechaza la voz corrosiva, disolvente y pesimista de los que niegan y de los que dudan, y busca la voz optimista, cordial, juvenil y fecunda de los que afirman y de los que creen”. Frente a esto, hay que afirmar el sentido de nación y de patria.

Hay la necesidad mundial de volver a defender la férrea unidad de los trabajadores del mundo, en la permanente lucha en todos los aspectos de la vida y el trabajo creador, basada en la línea de masas en lugar de formas burocráticas y de dirección. Todo con las masas, nada sin ella, ni por encima de las masas para no caer en el burocratismo, ni por debajo de ellas para no cumplir el rol del dirigente.

La doctrina de Marx tiene plena vigencia mundial en esta hora crucial de destrucción del trabajo “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma”. Para llevar a cabo estas tareas de orden táctico y estratégico, necesitamos forjar líderes sindicales y políticos procedentes de la clase obrera, del campesinado, del pueblo trabajador, líderes y cuadros con elevada formación política y sindical, cultural y ética, capaces de cuestionar con sólidos argumentos el injusto orden económico y social imperante.

El Frente Único convoca a la unidad a organizaciones sindicales, fuerzas populares, democráticas, patrióticas, progresistas y revolucionarias, acumula fuerzas con el movimiento campesino, las organizaciones aborígenes o nativas, los maestros, estudiantes, jóvenes, mujeres, intelectuales, profesionales, pequeños y medianos empresarios verdaderamente nacionalistas y antiimperialistas, a constituir la nueva sociedad y derrotar al neoliberalismo y la postmodernidad,

Se ha escrito y endiosado tanto a la globalización, por cuenta de sus nuevos evangelizadores del capital monopolista para la dominación de la humanidad, que hay la necesidad de desnudar su esencia con el arma del marxismo-leninismo, hacerlo con claridad con el fin de desmantelar sus truculencias teóricas. Analizar la globalización metafísicamente, separado de la postmodernidad, es un grave error, así no se puede entender el real significado de las “novísimas” armas teóricas del imperio.

La postmodernidad cumple el premeditado rol de crear una gigantesca confusión planetaria ahí donde las masas no tienen conciencia de clase y el pueblo no conoce cómo la estructura económica determina las formas de la conciencia social, en cada sistema político social.

Los postmodernos, cual secta religiosa fascista, niegan la verdad objetiva y encima la desacreditan, su “discurso” (ideología) conduce al empirismo extremo, pregonan delirantemente el individualismo, el relativismo, el hedonismo. Usan la filosofía del idealismo objetivo y subjetivo, la metafísica. Tiene el fin de confundir, niega las causas de cualquier fenómeno y sólo se ocupa de los efectos como si fueran sus raíces. Sin duda, desnaturaliza toda la superestructura ideológica, política, social, jurídica, moral, ética, y hasta religiosa ahí donde de alguna manera ésta cumple un rol progresista.

Con descaro y extremo cinismo afirman que: “Creer firmemente en algo y dar la cara por ella, buscando hacerla valer con la fuerza de la razón, es una actitud de fanáticos”. “Para ser un buen demócrata hay que transigir y ser tolerante, hay que estar exonerado de valores y creencias”, Rorty. “La verdad es experiencia estética, y las condiciones para decir la verdad es estar conforme”, Vattimo. “La verdad objetiva no existe, es fruto de cada espiritualidad”. “Cada uno formula su verdad basándose en su experiencia primaria”. “La verdad se crea por conveniencia y de acuerdo a cada uno”, Rorty.

Los defensores y propagandistas de este engendro –globalización-postmodernidad- son los “sabios” y “doctores” asalariados de la burguesía internacional, y sus sirvientes pequeño-burgueses reaccionarios, la mayoría afincados en las universidades e instituciones culturales, ellos cumplen la consigna del “lavado de cerebro” que antes, en el colonialismo, corría a cargo de los curas con el cuento de “extirpación de idolatrías”.

La globalización es el viejo imperialismo que busca y lucha por el saqueo de materias primas y mercados que ha traspuesto las fronteras nacionales en países capitalistas y los países neocoloniales, donde crea las condiciones para el proceso de recolonización. La globalización es el capitalismo monopólico, transnacional en su fase imperial. Persigue la dominación homogénea, pero diversa en su aplicación frente al problema de cada nación. Su objetivo estratégico es, repito, alcanzar la recolonización de los países dependientes y atrasados. Conduce a la destrucción anarquizada de la humanidad. La globalización produce el fascismo y la guerra. Aspira al control imperial y el ejercicio soñado del Estado Único Universal, no solo para el dominio de los pueblos en países capitalistas y sus neocolonias, sino del planeta. El mundo debe privatizarse totalmente como garantía de la hegemonía de este monstruoso capitalismo imperial.

Los ideólogos de la globalización saben que cuanto más embellecen al imperio pierden el tiempo, porque sus resultados en la cruda realidad son catastróficos. Sólo cosechan la expansión mundial de la miseria, ahora las protestas también son mundiales, multipolares, el imperio hace tiempo está desnudado. Sólo hay que seguir descubriendo su esencia y sus diversas caretas con que se presenta y crear conciencia mundial de este nefasto engendro ideológico o “discurso” que absurdamente se presenta con la etiqueta de filosofía.

Para esto existe el marxismo-leninismo que se encarga de poner en su lugar exacto lo que ahora se encuentra patas arriba. Su reingeniería de la alienación imperial, en todas las formas de la conciencia social, se debe desmantelar con las armas de las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo, señaladas por Lenin. Se acabaron los discursos y prácticas “izquierdistas” de la pequeña burguesía conciliadora, reaccionaria y agente del confucionismo que trabaja para el capitalismo imperial dentro del movimiento popular.

“La ciencia se envilece y sólo se exportan sus teoremas más allá del campo de pertinencia, directamente hacia las falacias discursivas, el engaño político y sobre todo hacia la enajenación del pensamiento filosófico y científico de la realidad, dando paso a la miseria académica y a la vulgaridad de pensamiento”, expresa con claridad Camilo Valqui.

Los teóricos del imperialismo donde ponen el cerebro y las manos, todo lo convierten en destrucción hasta su inevitable putrefacción. Los pueblos ya no necesitan morirse para terminar con este suplicio, a diario se mueren, lentamente, por el hambre, la desocupación, el desempleo, la extrema miseria, el embrutecimiento con su cultura decadente y el sistemático proceso de represión cuando se unen para luchar.

Del análisis sistemático que hacen los autores del libro, surge la pregunta: ¿Qué nuevas alternativas para la humanidad presenta la globalización imperial en este Siglo XXI? Ninguna, absolutamente ninguna. Es decadente, a histórica y obsoleta.

No cabe la menor duda que estos postmodernos son acuciosos lectores panfletarios del Materialismo Dialéctico y el Materialismo Histórico, pero carecen de posición de clase proletaria. Estos falsificadores bien rentados, luchan por desprestigiar vanamente la filosofía marxista pero lo hacen con un carácter de clase de la burguesía y aquí radica la razón de su catastrófico fracaso. Marx vive invicto, fresco y atlético porque día a día se hace realidad la necesidad de que el proletariado internacional se una contra el enemigo común de la humanidad, el monstruoso imperialismo, ahora desenmascarado como destructor y depredador.

Hoy vivimos exactamente un problema teórico-práctico de importancia crucial para la humanidad, comprender si tiene o no vigencia la revolución socialista, es uno de los problemas más importantes del socialismo científico, pues ella enseña al proletariado el camino y las vías para cumplir con su misión histórica como sepulturero del capitalismo imperial y constructor de la nueva sociedad.

El imperio lo sabe y se arma hasta los dientes y no vacilará, en su locura demencial, en intentar usar, incluso, las armas nucleares para mantenerse con vida en el planeta. Es una posibilidad que nunca debe ser descartada.

El capitalismo global sabe perfectamente que si las ideas de Marx y Lenin, se ponen en práctica en su integridad orgánica por el proletariado mundial y sus aliados, la ruina y el fin del capitalismo serán consumados en la práctica en un futuro más cercano. Esta razón es más que suficiente para luchar tenaz, lucida e incansablemente por esclarecer ante el pueblo, su extraordinario valor científico, hay que batallar contra todos sus deformadores, encabezados por los ideólogos burgueses del imperio, y discursado falaz e increíblemente por ese puñado de pequeños burgueses caracterizados, unos, por su línea reformista, conciliadora y, otros, por su infantilismo y aventurerismo, ambas traicioneras de toda revolución.

En la historia actual, los pueblos que carecen de una concepción científica del mundo son cada vez más embrutecidos a través de los grandes medios masivos de comunicación que controlan, alienan y deforman su conciencia, argumentan que llegará el fin del mundo y para alcanzar la “paz” y la “felicidad” hay que arrepentirse de ser pecadores, hay que seguir a Dios para encontrar la salvación, la vieja treta del “rearme moral” vuelve a ser recreada, con estas falacias el imperio sobrevive, esta clase de predicadores son fanáticos fascistas y anticomunistas, ejercen una verdadera dictadura de la ignorancia, se apoderan no sólo de la educación, ahora es de la cultura y los auténticos valores humanos.

Con estas armas, en extremo sucias, la postmodernidad sistemáticamente atenta contra la razón. Nadie se escapa, ni el pueblo de los Estados Unidos al decir de Thomas Jefferson: “El hombre puede gobernarse mediante la razón y la verdad. Nuestro primer objetivo, por consiguiente, debe ser el de abrirle todos los caminos hacia la verdad”. Al Gore, ex Vice-Presidente USA, denuncia ante el mundo que “para muchos estadounidenses, la persistente y prolongada dependencia de falsedades como base de la política, incluso enfrentada a sólidas y rotundas pruebas de lo contrario, ha alcanzado niveles inimaginables”. Andrew Hobbs, filósofo norteamericano también explica que “La desinformación y la propaganda, existe hoy en día en los Estados Unidos y es utilizada masivamente por los grandes conglomerados de la prensa comercial corporativa que dominan y controlan la mayor parte de la información en este país que, <paradoja de los tiempos>, es considerado aun hoy como un modelo de libertad de expresión y de democracia”. “Un país no se puede considerar que vive en democracia si una gran mayoría de su población está sometida a una comunicación manipulada y a una información fundamentalmente falsa».

Los explotados por el imperialismo globalizado no son hoy en día solamente el proletariado industrial, el campesinado y la pequeña burguesía patriota, es la inmensa humanidad. La confrontación directa de masas, en la ciudad y el campo, está cambiando su forma de participación, dan el salto cuantitativo al salto cualitativo, de la simple democracia representativa, ahora luchan por la democracia participativa. Esto es lo que significa la conducción de las masas en el fragor de la lucha de clases que nunca ha dejado de tener vigencia, muy por el contrario, en este tiempo de la globalización imperial, adquiere plena vigencia.

El estudio sistemático del pensamiento de los autores del libro, da lugar a recordar una de las leyes histórico naturales del desarrollo social expuestas por el leninismo, si bien la estructura económica determina la superestructura o las formas de la conciencia social, también es cierto que la superestructura tiene una relativa independencia con respecto a la base económica. ¿Para qué sirve entender esto?, para intensificar la educación clasista de las grandes masas, para su formación político ideológica, en confrontación permanente con la ideología burguesa, imperial y globalizada. Toda dominación en el planeta, tiene su primera etapa con las armas, y luego viene el proceso de evangelización o imposición de la ideología dominante. La lucha en la superestructura que abarca todas las formas de la conciencia social ahora tiene un carácter estratégico, hay que esclarecer, concientizar con todos los medios a nuestro alcance, organizar desde el seno del pueblo contra el enemigo principal de la humanidad: El imperialismo.

Son estas razones, que me permite afirmar que los autores del libro son obreros del trabajo intelectual, aliados de la clase obrera que cumplen esta histórica tarea de esclarecimiento, de poner en su lugar, sin frenos de ninguna clase, la defensa del marxismo y su cabal interpretación.

En el presente que es el futuro concreto, cualquier luchador social, honesto y serio jamás podrá tener éxito, ni las masas a quienes conducen sino se pertrecha, en la teoría y la práctica, con la doctrina marxista-leninista, no podrá usarla jamás como un dogma, será una guía para la acción creadora, para entender, analizar y solucionar el problema concreto con la acción concreta.

Sólo cabe recordar que José Carlos Mariátegui, todavía en el año de 1928, explicaba que “el capitalismo se encuentra en su estadio imperialista. Es el capitalismo de los monopolios, del capital financiero, de las guerras imperialistas por el acaparamiento de los mercados y de las fuentes de materias brutas. La praxis del socialismo marxista en este período es la del marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo es el método revolucionario de la etapa del imperialismo y de los monopolios”.

Con un análisis lúcido y demostrando la plena vigencia del marxismo-leninismo, define el rumbo que debe seguir la lucha antiimperialista en América Latina: “No queremos, ciertamente, que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo Indoamericano”, Mariátegui, Setiembre de 1928.

En este siglo XXI, con la guía de la doctrina marxista-leninista, si no se somete a una profunda crítica acerca del rol que siguen cumpliendo los llamados partidos comunistas latinoamericanos y del mundo, que han desbarrado en el revisionismo y el infantilismo de izquierda, en el reformismo y el aventurerismo, es imposible caminar hacia nuevas victorias que conduzcan, en cada país, a la liberación nacional, y sólo así continuar el camino de la construcción de la sociedad socialista.

De aquí la necesidad de un partido de nuevo tipo, de un partido combativo, de un partido revolucionario, lo bastante intrépido para conducir al proletariado a la lucha por el Poder, lo bastante experto para orientarse en las condiciones complejas de la situación revolucionaria y lo bastante flexible para sortear todos y cada uno de los escollos que se interponen en su camino. Sin un partido así, no se puede ni pensar en la histórica derrota del capitalismo monopolista en su última fase imperial. La doctrina de este partido de nuevo tipo, con cualquier nombre que se le ponga, será el marxismo-leninismo.

La forma de construirlo, desde que se concibe este nuevo escenario mundial de la lucha de clases no ha variado, ni variará y consiste en vivir junto al pueblo para construir y desarrollar este Partido de nuevo tipo, en unidad con el sindicalismo clasista y el frente único antiimperialista. Si alguien quiere inventar algo nuevo y diferente a esta síntesis universal, no ha entendido a Marx y mucho menos a Lenin. Estas son sus raíces.

Octubre del 2010

Dr. Manuel Góngora Prado
Profesor Principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos – Perú

 

 

About these ads

1 Comentario »

  1. May I simply say what a comfort to discover
    somebody that truly knows what they’re discussing online. You actually know how to bring a problem to light and make it important. More people ought to look at this and understand this side of the story. I was surprised that you aren’t more popular given
    that you certainly have the gift.

    Comentario por Melisa — 17 julio, 2013 @ 4:42 pm | Responder


RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El tema Rubric Blog de WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 3.187 seguidores

%d personas les gusta esto: