Camino Socialista

24 octubre, 2010

Nuevos caminos de la lucha social y política

Filed under: Actualidad — caminosocialista @ 3:38 am
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Por Grajo Camaso

Un atento lector pregunta: ¿Cuáles son esos nuevos caminos de avance social y politico? Ensayemos una respuesta.

La lucha social en el Perú nunca se ha detenido. Es dinámica, constante, variable. En un país donde la estratificación clasista no es rígida, tampoco lo son sus expresiones sociales. Por eso es un error dogmático buscar “clasistamente” solo la lucha social de los obreros, de los campesinos, de la pequeña burguesía, como si estos sectores sociales existieran de por sí y para sí como segmentos estancos y muy diferenciados entre sí.

En un país como el Perú, donde el desarrollo propiamente del capitalismo ha sido incipiente y ha convivido con otras formas de producción pre capitalista, dicho análisis peca de insuficiente. Por esto, Mariátegui, un socialista ejemplar, supo observar más allá del proletariado, buscó y halló en las comunidades indígenas un factor revolucionario.

Sin embargo, la tradición izquierdista en el Perú -cargada de oportunismo y dogmatismo- no solo ignoró durante décadas a Mariátegui sino que también ignoró en su real dimensión a los pueblos y comunidades, a las cuales siempre vió como “masa campesina”, como furgón de cola del proletariado, y por ende, del partido de “vanguardia”.

Esta concepción pequeño burguesa y antisocialista se incubó fuertemente en los partidos de la izquierda tradicional, en sus diversas variantes -ya sea izquierdista o derechista-. La manipulación de los pueblos y comunidades lo hizo tanto la izquierda electorerista y también el aventurerismo de izquierda.

Para ambos las “masas campesinas” no era un sujeto o factor revolucionario clave y dirigente del cambio social en el Perú, sino un aliado importante del proletariado en el frente único, debido al carácter semifeudal de la sociedad peruana. Es decir, algo así como llevar una carga necesaria debido al atraso de nuestro país.

Peor aún fue la visión de la izquierda tradicional -de izquierda y derecha- respecto a los pueblos amazónicos, a los cuales ignoró durante décadas, y sobre los cuales no hubo ningún reconocimiento estratégico o programático.

Sin embargo, nuevamente, el gran Amauta, décadas atrás -y a pesar de las limitaciones de información de su época- expresó vivo interés por la situación de los indígenas de costa, andes y amazonía a las cuales se refirió en el informe que elaboró para la delegación que asistió al congreso constituyente de la Conferencia Sindical Latino-Americana, en 1929.

En la montaña o floresta la agricultura es todavía muy incipiente. Se emplea los mismos sistemas de ‘enganche’ de braceros de la sierra; y en cierta medida se usa los servicios de las tribus salvajes familiarizadas con los blancos. Pero la montaña tiene, en cuanto a régimen de trabajo, una tradición mucho más sombría. En la explotación del caucho, cuando este producto tenía alto precio, se aplicaron los más bárbaros y criminales procedimientos esclavistas. Los crímenes del Putumayo, sensacionalmente denunciados por la prensa extranjera, constituyen la página más negra de la historia de los ‘caucheros‘” (1).

Es francamente imperdonable que diversas organizaciones “revolucionarias” hayan descubierto recién en el siglo XXI la lucha de los pueblos amazónicos, y por ende, de los pueblos indígenas en un país que tiene varios millones de indígenas organizados en comunidades luchando hace siglos por sus derechos fundamentales. El acercamiento que ahora hacen algunas organizaciones y sus líderes “representativos” deja mucho que desear y se aprecia como fingido y típicamente oportunista.

Muy distinta fue la actitud política del amauta José Carlos Mariátegui La Chira, quién a pesar de radicar en Lima recuerda que sólo a él y a Pedro Zulen interesó un Congreso Indígena que se realizó en Lima. Y no hay que olvidar que Mariátegui creó una nutrida red de corresponsales de las publicaciones “Labor” y “Amauta” al interior de la sierra andina del país. Incluso proyectaba editar una publicación especial destinada al sector indígena que se llamaría “El Ayllu”, el cual sería una extensión de “Labor”.

Una conciencia revolucionaria indígena tardará quizás en formarse; pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servirá con una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlo” (2)

Por eso, cuando se pregunta: ¿cuáles son esos nuevos caminos de avance social y político? La respuesta es muy sencilla. Está en la lucha de los pueblos y comunidades que cada día dan demostración de su capacidad y entereza a pesar de las difíciles condiciones en las que se desarrolla. No es solo la lucha por la defensa de sus territorios y recursos, sino también por la defensa de las fuentes de agua y del ambiente, en suma de la vida.

En su proceso, que se desarrolla desde las bases, vienen construyendo nuevas organizaciones, comités, frentes de defensa, redes, etc. para articular sus luchas, aprender de otras experiencias y mejorar su perfomance. ¿Han tenido en estos procesos apoyo de los partidos tradicionales? En unos casos si, pero por lo general se trata de militantes individuales o aislados, que han sumado su experiencia política, pero la han insertado en el proceso de lucha de las comunidades desde las bases  no desde las cúpulas, no por una directiva y orientación estratégica partidaria sino por propia iniciativa.

Es este divorcio entre los tradicionales partidos comunistas, socialistas y revolucionarios y las comunidades de base el que ha provocado que estén surgiendo nuevas expresiones políticas regionales y nacionales para intentar llenar este vacío de representación política. Allí está el Movimiento Tierra y Libertad, el Partido Descentralista Fuerza Social de Susana Villarán, que a diferencia de las cúpulas trogloditas presentan nuevos rostros, nuevos líderes y sobre todo dan espacio a la juventud.

La unidad de los partidos comunistas Patria Roja y Unidad no representa de por sí un avance ni afirmación del socialismo de Mariátegui, pues ambos partidos, anquilosados con estructuras mentales del pasado, hace tiempo que han perdido sus reflejos politicos y medran a la retaguardia de la lucha social, por más que la prensa alarmista les atribuya siempre la promoción de la lucha social en un intento de desvirtuar esta última.

Peor andan los grupos que herederos de una tradición de partido andan mirándose el ombligo, no salen de recitar citas de Mariátegui -muy adecuadas para cada ocasión-, de celebrar nuevas décadas y  nuevos centenarios, y también se muestran incapaces de salir más allá del espíritu de círculo y de secta de las que están impregnadas sus ideas y acciones.

Por eso, la perfomance de Susana Villarán no deja de ser sorprendente y admirable. Ella ha demostrado que con un trabajo paciente, no sectario, ha sido posible dar una ejemplar derrota a la derecha retrógrada y cavernaria (3). No importa que sea o no -a su manera- socialista, de izquierda o comunista. Se trata de una persona honesta, democrática que ha sabido aprovechar las condiciones para darle una esperanza de triunfo a los sectores populares. Repito: no importa cuál sea su grado de “radicalidad”, si es que a alguien le preocupa esto de sobremanera.

Hace décadas que la derecha hace lo que quiere en el país y se ha acostumbrado a hacerlo, a tal grado que ha creado una conspiración contra toda idea socialista y democrática que atente sus intereses. Esta situación fue agravada por el aventurerismo de izquierda y también por el oportunismo electorero que se fragmentó al infinito y llevó a la pulverización de la Izquierda Unida (IU). Susana Villarán y su gente han tenido el acierto de airear el panorama político, jugar en ligas políticas mayores y sacar del ostracismo a la izquierda.

Finalmente, el Socialismo no se inicia ni expresa en el partido Descentralista Fuerza Social, que se reclama de “centroizquierda”; ni tampoco en la lucha de las comunidades de base, que no dejan de ser (estas últimas) parte de la lucha del movimiento social en el Perú y en consecuencia conservan un carácter de frente y no de partido.

Para Mariátegui el Socialismo era la expresión de la unidad de la teoría revolucionaria y el movimiento social. Ahora bien, el movimiento social existe y se sigue desarrollando cada vez más. Lo que está faltando es que la teoria revolucionaria prenda, se afiance en él, a condición de que sea una teoría auténtica y legítimamente revolucionaria, es decir, que se corresponda con la realidad, con la necesidad del cambio social; y no obedezca a un simple  esquematismo dogmático salido de la mente brillante de un semidiós.

Notas:

(1) Esquema del Problema Indígena. Tesis redactada por José Carlos Mariátegui La Chira. Difundida en la revista Amauta, Nº 25, Lima, julio de 1929.

(2) Ibidem.

(3) Si bien al momento de concluir el presente artículo no se conocen los resultados finales de las elecciones a la Municipalidad Metropolitana de Lima del 3 de octubre de 2010 no deja de apreciarse un desempeño sorprendente de la candidatura de Susana Villarán que ha movilizado a diversos sectores populares detrás de la esperanza de una alternativa distinta y contraria a la que suele imponer el sistema político dominado por sectores derechistas, cuyas expresiones politicas recurrentes son el PPC, el fujimorismo en sus diversas variantes y el Partido Aprista Peruano (PAP), entre otros.

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