Camino Socialista

6 abril, 2010

La prensa: instrumento eficaz para la propaganda de clase

Mariátegui, por Bruno Portuguez

Por Grajo Camaso

Mariátegui y su formación periodística

La formación periodística de Mariátegui es de gran interés para comprender a cabalidad su cualidad de propaganda socialista y en apretadas líneas vamos a tratar de exponer algunos rasgos.

Vinculado desde muy joven al diarismo se desempeñó un tiempo como redactor político y parlamentario, lo que le permitió “conocer por dentro los partidos” y la vieja política criolla.

Sus artículos publicados en los dos únicos números de “Nuestra Época” del cual era impulsor, tratan precisamente por un lado, de la crisis del Estado y el Ejército, y, por otro, de la reorganización de los partidos políticos.

Ambas preocupaciones están ligadas a la influencia de la Revolución de Octubre que colocó en el debate político socialista el problema fundamental de toda revolución -a decir de Lenin- es decir, el problema del poder del Estado.

Precisamente “Nuestra Época” y la organización de un Comité de Propaganda Socialista integrados por Mariátegui y otros redactores son hechos consustanciales.

En 1928 Mariátegui escribe: “Desde 1918, nauseado de política criolla me orienté resueltamente hacia el socialismo”. En la presentación de “Nuestra Época” advierte que “aportamos a esta obra el conocimiento de la realidad nacional que hemos adquirido durante nuestra labor en la prensa”.

A pesar que Mariátegui aún entonces no se sentía satisfecho escribiendo diariamente artículos de periódicos y se sentía gobernado por la miseria del medio que lo fatigaba y agotaba sus aptitudes en lugar de escribir ensayos artísticos y científicos más a su gusto, más tarde reconocerá que el periodismo es un saludable entrenamiento para el pensador así como también una prueba de velocidad.

Es interesante anotar con sus propias pálabras lo que el dijo en 1918:

“(…) si mi mala ventura me condena a pasarme la vida escribiendo artículos de periódicos, automatizado dentro de un rotativo cualquiera, me habrá vencido la pobreza del medio. Seré un escritor encadenado al diarismo por el fracaso personal” (1).

En 1923, a su regreso de Europa escribe a un amigo:

“Durante los tres años y medio de mi ausencia no he hecho otra cosa que prepararme para el regreso acrecentando mi cultura y mi experiencia periodísticas y políticas. Y he venido por consiguiente, para reanudar, con mayor capacidad y más segura orientación que antes, mi capacidad periodística” (2).

Este testimonio es de mucha importancia pues revela haber descubierto nuevos y más seguros horizontes para el desarrollo de la prensa revolucionaria.

Mariátegui desarrolló una visión crítica del diarismo peruano que resume en una carta escrita en 1921 en la que dice:

“El periodismo peruano, en general, es de una incipiencia escandalosa. Así los diarios como las revistas carecen de selección, de mesura, de sustancia. Por una parte están detestablemente escrito; por otra son de una vaciedad máxima. Esto unido a su tropicalismo, a su exageración, a su huachafería. Imitamos a la Argentina, a la rastacuera Argentina, que imita a su vez a los Estados Unidos. Y los Estados Unidos no saben ni siquiera iitar a Europa. Cuando se está en Europa, habituado a la prensa de París o de Roma, la lectura de los periódicos peruanos produce una impresión pésima” (3)

Sus ideas respecto al rol o función de la prensa están resumidas en un artículo de antología para el estudio de la prensa en general titulado: “La Prensa italiana” en el que escribe:

“En Italia como en toda Europa, la prensa está dividida en dos grupos únicos: prensa burguesa y prensa revolucionaria. No existe en la actualidad prensa apolítica. Todo diario pertenece necesariamente a uno u otro grupo. Los grandes diarios informativos son los principales órganos de la prensa antirevolucionaria. Parecen destinados exclusivamente a la información; pero su información no es ni puede ser objetiva. Es eminentemente antirrevolucionaria, esencialmente conservadora. Y tiene que ser así. Un gran diario informativo es una empresa industrial. Es una fuerte inversión capitalista. Sus intereses son, por consiguiente, los de las clases conservadoras. Dentro de la lucha de clases no caben periódicos independientes, periódicos neutrales. Todos los periódicos tienen filiación. Todos los periódicos son sectarios. Todos los periódicos son políticos. Naturalmente este sectarismo tiene sus gradaciones. En ambos grupos de la prensa hay diversos matices, distintas denominaciones.” (4)

Finalmente, Mariátegui concluiría su apreciación sobre su formación periodística cuando afirma en una carta a Eudocio Ravines de 1928: “Me he elevado del periodismo a la doctrina, al pensamiento, a través de un trabajo de superación del medio.” Este trabajo de superación del medio no es otro que entregarse en carne y alma al desarrollo de una propaganda al servicio del socialismo.

De manera resumida las principales ideas generales y específicas de Mariátegui en torno a la prensa son:

Objetivo general: Como lo plantea en el editorial de la revista “Amauta” su objeto es “plantear, esclarecer y conocer los problemas peruanos desde puntos de vista doctrinarios y científicos, considerando al Perú dentro del panorama mundial”.

Objetivos específicos:

  • Agrupar metódicamente a los escritores y artistas avanzados.
  • Centralizar las ideas y prácticas correctas.
  • Representar “los intereses y las aspiraciones de toda la clase productora: obreros de la industria y los transportes, trabajadores agrícolas, mineros, comunidades indígenas, maestros, empleados, etc.
  • Cribar a los hombres de vanguardia.
  • Desarrollar una labor editorial de clase orientada al cambio de sistema y no al cambio de gobierno.

Notas:

(1) Citado por Ricardo Luna Vegas, en: José Carlos Mariátegui 1894-1930. Ensayo biográfico. Página 34.

(2) Mariátegui La Chira, José Carlos: Carta a Pedro Ruiz Bravo, 9 de julio de 1923. En: “Mariátegui Total”, Tomo. I, pag. 1709. Editorial Amauta, Lima, Perú, 14 de junio de 1994.

(3) Citado por Ricardo Luna Vegas, en: José Carlos Mariátegui 1894-1930. Ensayo biográfico. Página 45.

(4) Mariátegui La Chira, José Carlos: “Cartas de Italia”, Editorial Amauta, Lima, Perú, p. 119.

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