Camino Socialista

25 junio, 2010

El poder y el Estado ¿Cómo cambiamos el mundo?

Filed under: Actualidad,Debate / Polémica — caminosocialista @ 12:32 pm
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Por Manel Ros

El debate sobre la cuestión del poder siempre ha estado presente en los movimientos que buscan cambiar el mundo. Habitualmente, el debate ha girado en torno a si tenemos que tomar el poder o no. Pero en los últimos años ha evolucionado y ha generado otros. Hoy en día este debate no es tanto sobre si tenemos que tomar el poder o no, sino si tenemos que ignorar la cuestión del poder del Estado y centrarnos en otros aspectos.

En este sentido una de las influencias más destacadas ha sido la ideología autonomista, que en gran parte se resume en el libro de John Holloway Cambiar el mundo sin tomar el poder. La idea básica del libro, a pesar de su provocador título, no es la de rehusar tomar el poder, sino la de que tenemos que olvidarnos del Estado y tratar de desarrollar alternativas locales al sistema, creando suficientes grietas para poder derrotarlo.

De esta manera, los objetivos de los movimientos de resistencia no han de ser aspirar a desafiar el poder del Estado. Y eso define la manera en que nos tenemos que organizar. La referencia no ha de ser el Estado sino la sociedad que queremos crear. El objetivo es crear la sociedad que queremos aquí y ahora. Para Halloway, mientras que el concepto de tomar el poder estatal pone el énfasis en la transformación de la sociedad después de que eso pase, el otro pone el énfasis en transformar la sociedad aquí y ahora.

Como marxistas revolucionarios, está claro que tenemos diferencias con el concepto autonomista de cambiar el mundo. A pesar de eso, hay que destacar que estamos de acuerdo en muchas cosas. Queremos cambiar el mundo a través de un proceso de autoemancipación que tiene que venir desde la base. Estamos de acuerdo también en que el Estado es una forma concreta de relaciones capitalistas como la explotación, la competencia y la dominación. Por lo tanto, el Estado actual es parte del problema, no de la solución.

Una vez dicho esto, no estamos de acuerdo en algunos otros puntos. Es cierto que hay cosas que no podemos saber cómo serán cuando cambiemos el mundo y que se irán descubriendo en el proceso de cambio, pero hay una cosa cierta: es imposible cambiar el mundo sin resolver la cuestión del poder del Estado.

Así, la diferencia principal es que defendemos la idea de que este proceso de autoemancipación requiere enfrentarse y derrotar el Estado actual y reemplazarlo con una forma radicalmente diferente de poder. No podemos dejar de confrontar el problema del poder estatal, ya que los estados son la mayor concentración del poder del capitalismo. Eso en la práctica significa que estratégicamente hemos de estar contra el Estado. Pero no sólo eso, el movimiento tiene que plantearse cómo aplastar el poder actual que tiene el Estado.

Organización y centralización

Cuando hablamos de afrontar el tema del poder estatal no significa tomar el poder del Estado actual. Si el objetivo fuera éste, sólo conseguiríamos un Estado que administraría el capitalismo, ya fuera de una manera más o menos justa.

Entonces, ¿cuál es la alternativa? Para nosotros hay que construir un movimiento que tenga el poder y la organización suficiente para romper el poder del Estado actual. Pero eso no significa un partido tomando el poder sino los oprimidos y los explotados –con la clase trabajadora como motor principal– acabando con el poder estatal actual y, durante el proceso de este cambio social radical, creando nuevas y radicales formas de poder para poder organizar la sociedad por sí mismos.

Y eso es algo que ya ha pasado durante la historia: los consejos de trabajadores o soviets en las revoluciones de 1905 y 1917 en Rusia, el Comité de Milicias Antifascistas en Catalunya en 1936 o los cordones de trabajadores durante el proceso revolucionario de Chile en 1973. La importancia de estas experiencias, más allá de cómo surgieron, es que durante un tiempo tuvieron la capacidad de desafiar al Estado y construyeron nuevas formas de poder.

El problema en la visión de no confrontar o rehusar la necesidad de una manera de organizarse centralizada, se le llame ‘Estado’ o de cualquier otra forma, es que para cualquier movimiento que quiera desafiar al capitalismo hasta sus últimas consecuencias, tiene que haber un momento de centralización y concentración de poder organizado para hacer frente a la respuesta de las clases dominantes. No nos podemos enfrentar al poder concentrado del capitalismo si el movimiento no confronta, en algún momento de la revolución social, el poder del Estado.

Es cierto que esta visión tiene peligros y problemas. Combinar centralización con autoorganización no es fácil. Pero sin un cierto nivel de centralización el movimiento siempre será derrotado. El poder existe. La cuestión es quién lo tiene y para qué.

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Fuente: Blog de Fidel Ernesto Básquez: http://fidelernestovasquez.wordpress.com/2010/06/24/marxismo-para-anticapitalistas-el-poder-y-el-estado-%C2%BFcomo-cambiamos-el-mundo/

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